Identidad_y_gneroNuestro modelo de sociedad se transmite de generación en generación mediante el proceso de socialización, en el que se asimilan e interiorizan los elementos culturales y sociales que garantizan la adaptación e integración en la sociedad. Este proceso de socialización es distinto según el sexo de las personas, asignando modelos diferentes para las mujeres y para los hombres en función de lo establecido socialmente para cada grupo.

A lo largo de la historia las diferencias biológicas entre los sexos se han traducido en desigualdades entre hombres y mujeres a la hora de reconocer los derechos y de participar en la sociedad, siendo las mujeres las más desfavorecidas. Para explicar las razones por las que las diferencias biológicas se transforman en desigualdades se utilizan dos conceptos básicos: el sexo y el género. Mientras que el sexo se refiere a las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, el género explica las desigualdades entre unas y otros que se construyen socialmente.

A pesar de los avances de los últimos años en las sociedades democráticas, todavía hoy siguen firmemente arraigados sistemas de valores y conjuntos de ideas y representaciones en las que el modelo masculino marca la hegemonía y es representado como el ideal al que hay que aspirar, un modelo prestigioso, prepotente y poderoso que anula, o al menos, subordina el modelo femenino, lo que supone una fuerte discriminación hacia la mujer.